quarta-feira, 17 de outubro de 2012

282 - O plano de trabalho da Biblioteca Escolar

Ainda em tempo de início de ano letivo e de elaboração do plano de atividades da biblioteca, após ter publicado um texto aqui, volto ao assunto, agora com um texto retirado daqui.

El Plan Pedagógico de la biblioteca escolar


A raíz de mi artículo "El maestro bibliotecario frente al bibliotecario escolar", en la revista Mi Biblioteca, así como de varias ofertas de trabajo en el extranjero que estoy evaluando, me aparece el concepto de "Plan Pedagógico de la biblioteca escolar", dentro del "Plan educativo del centro”, y de la “Programación anual”.
La Programación anual del centro, y de cualquier asignatura por separado, se basa en unas acciones a desarrollar, y en unos indicadores que medirán si los alumnos han alcanzado los objetivos que se marcaron a principio de curso. Es decir: ¿tienen los niños de primer curso de primaria un dominio adecuado de la lecto-escritura? ¿Conocen los alumnos de 1º de ESO los conceptos de proporcionalidad, y saben aplicarlos a supuestos prácticos? Etc.
¿Cuál es la función de la biblioteca del centro escolar? ¿Tiene algún plan propio, o simplemente son un par de líneas en el plan general del centro? En caso de que lo tenga: ¿delimita qué tienen que dominar los alumnos, según cada grupo de edad, sobre funcionamiento y uso de la biblioteca, una vez finalizado el curso? ¿Serán mejores lectores? ¿Sabrán localizar la información que necesitan a partir de la ordenación por materias de la biblioteca, o del orden alfabético? ¿Se realiza alguna evaluación de lo conseguido (y de lo que no, para mejorar) (y no me refiero al número de préstamos, sino a conocimientos adquiridos por los alumnos sobre uso de la biblioteca y la información)?
Por mi experiencia personal, el trabajo de la biblioteca se basa en la catalogación y colocación de libros, el tener el espacio limpio y ordenado, el realizar horas del cuento, el participar en los festejos... básicamente, el tener material preparado para que los alumnos y profesores encuentren lo que buscan. En algunos centros más integrados, la colaboración con los maestros, pedagogos y padres, permiten ampliar estas acciones al trabajo común para ofrecer servicios más personalizados.
¿Pero va más allá? Imaginemos que el "Taller" del centro, disponga de una persona que se dedica a comprar el material, y que lo tenga todo ordenado y limpio, para que los alumnos vengan cuando esté abierto, y hagan lo que quieran. En todo caso, aquella persona, podrá echarles una mano si lo necesitan. Como todos sabemos, esto no funciona así. En realidad, aquella persona es un maestro que enseña a los alumnos la utilidad y el funcionamiento de los aparatos de medición, los instrumentos mecánicos, y la manipulación de materiales. Después les hace una evaluación a los niños, y valora los resultados.
¿Qué sigue haciendo la biblioteca?: los niños vienen, buscan (más bien, preguntan), se les da lo que piden, y marchan. ¿Por qué no hay un plan pedagógico? ¿Por qué la evaluación se basa en libros prestados y en visitas a la biblioteca?
Si queremos conseguir la valoración y el sentido que merecen las bibliotecas escolares, hemos de integrarlas en la escuela como elemento pedagógico, y dentro del Claustro y del Consejo Escolar. Para eso, se necesita presentar un plan a principios de curso, en la línea de cualquier otro plan de cualquier otra asignatura: un plan de objetivos por edades, las acciones que realizaremos, y como las evaluaremos. Por ejemplo, a principio de curso, marcaremos los objetivos generales por edades, teniendo en cuenta que, entre los 0 y los 18 años, los alumnos han de saber:
  • Encontrar gusto por la literatura (en cualquier soporte), para desarrollar el pensamiento abstracto y la imaginación.
  • Dominar diferentes recursos de información para desarrollar trabajos y proyectos de forma documentada.
  • Desarrollar el espíritu reflexivo y creativo mediante el contraste de información y la evaluación crítica de la misma.
Al final del curso, evaluaremos si estos objetivos (y los más concretos, anuales, que serán más ambiciosos o menos, dependiendo de las características concretas del centro) se han cumplido, por edades:
  • Después de haber realizado actividades como gimcamas, para que los niños de 6 años puedan encontrar libros por colores o dibujos, ¿saben identificar las distintas secciones de la biblioteca?
  • Los alumnos de 2º de ESO, al acabar el año, ¿saben buscar la misma información en 3 fuentes diferentes, y encontrar diferencias entre ellas?
Claro, para eso necesitaremos sólidos conocimientos pedagógicos. ¡Adquirámoslos! Igual que algunos maestros aprenden como llevar una biblioteca, que los bibliotecarios aprendamos buenas nociones pedagógicas no ha de ser algo baladí, sino una necesidad. Y estos conocimientos no los marca nuestra experiencia en la biblioteca, sino la magnífica tradición de los maestros, de los cuales tenemos mucho que aprender, igual que ellos lo han hecho de nuestro ámbito.